martes, 12 de marzo de 2013

Sobre gobernantes izquierdistas

Por Lucy Ramon



Los gobernantes izquierdistas se jactan de que sus pueblos los adoran. Si esto es cierto, a que le temen? Desde que recuerdo, Fidel Castro tiene a su haber mas de trescientos atentados e intentos fallidos en su contra, vaya usted a saber si son ciertos. Cada vez que le caía catarro se escondía, no porque viniera la basura, como nos decían nuestros abuelos para que nos portáramos bien, sino para que su imagen de dios no se destiñera y la gente siguiera viéndolo como el ''hijo del mas allá'', al que no se le salen ni los mocos. Por que se escondía, por su persistente manía de perfección o por miedo? Cuando dio aquel famoso y doloroso tropezón, los que estaban a su alrededor hubieran querido que se los tragara la tierra pues sabían que una vez a solas, alguien tendría que responder por esa caída y de seguro una o mas cabezas rodarían y así fue. Estas dictaduras perfectas son expertas en trucos publicitarios, en camuflaje imprevisto, rápidos y eficaces y en todo tipo de maraña para esconder cualquier información acerca de su mandamas. Me pregunto como se las arreglan para recoger las muestras de heces fecales y orinas sin que su dueño, el cacique, se entere. Fidel Castro, ha estado grave en varias ocasiones y esa información es un secreto de estado, que si alguien logra filtrarla le cuesta la vida. A que le temen? Cuando algún otro mandatario de un estado se ha enfermado, no ha tenido a menos y se lo ha informado a su pueblo, no importa la enfermedad, hasta una indigestión  es del dominio publico sin ningún tapujo. Si se dan cuenta, de Fidel muestran las fotos de cuando el era Fidel joven y enérgico o en su defecto Fidel vestido de deportista, como si estuviera listo para una competencia de salto alto o Carrera de Maraton. Chavez también paso su proceso de escondite y huidas y diagnostico alterado. Pienso que Chavez sintió que al enfermarse, estaba traicionando a sus compinches de Cuba. Estos señores no cuentan con el detalle de que son tan mortales como mis perritas. Finalmente dona Muerte hizo de las suyas y ya no podían seguir escondiendo al presidente cadáver. Me imagino que cuando mueran Fidel y Raul no esperen tanto tiempo para dar la noticia, la gente les lleva la cuenta de sus anitos y ninguno de los dos llegaran a 150. Ese circo que le hicieron al ataúd donde supuestamente estaba Chavez, no lo podrán hacer en La Habana. Los cubanos están locos por darles aunque sea un pellizquito de despedida a los hermanitos.

Todos los dictadores asumen que tienen que mostrar su "cara dura" ante el pueblo. Y digo "cara dura" en todos los sentidos: Fuertes, Insensibles, Huraños, pero también Hijos de la gran puta. No se pueden sustraer a ser el centro de atención y para ello, se rodean, en primer término de guatacones, que le admiten todos los desatinos y muestren sumisión extrema ante su presencia. Se rodean de ineptos en los cargos públicos para eliminar cualquier vestigio de independencia en el pensamiento, pues cada funcionario de alto nivel, tiene que tener ojos y orejas vueltos a la Meca donde reposa el dictador. Así actuará siempre de acuerdo a sus deseos. Tiene que tener a mano un grupo de matones, hombres y mujeres inescrupulosos capaces y dispuestos a cometer los más horrendos crímenes con tal de mantener el favor del tirano y los beneficios que este le concede. Por otra parte, necesita mantener un control estricto de los medios de divulgación masivos (tv, radio y prensa escrita) para evitar que se digan las verdades molestas. Hugo Chávez dijo una vez, que la VERDAD era un arma peligrosa. En este empeño el tirano encontrará siempre a muchos individuos que nunca se han destacado como verdaderos periodistas, envidiosos, fracasados, que con tal de ganar espacio, con tal de hacerse ver, se pondrán siempre al servicio de los peores intereses. Esto ocurre también con los intelectuales y con los artistas. Luego, aprovechan todas las ocasiones habidas y por haber, con tal de mostrar el apoyo del pueblo. Exaltan las situaciones extremas, con tal de tocar la fibra sentimental de los humanos, engañan a las personas para favorecer sus planes y de paso, como ha ocurrido con el recorrido del "ataúd vacío", dar una demostración de fuerza que paralice a los oponentes. Todos estos espectáculos los hemos vivido en Cuba y a ninguno nos pueden, a estas alturas, engañar con cuentos como el de Caparusita Roja. ¿Quien puede negar el procedimiento que se sigue para lograr las grandes concentraciones asistentes a los actos? Tampoco tiene que espantarnos que se violen las leyes que ellos mismos hacen,  porque para ellos, las leyes no valen nada, se creen por encima de todo.

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