martes, 9 de junio de 2015

Los cubanos, la democracia y la tolerancia.

Los cubanos que vivimos fuera de Cuba tenemos un grave problema para actuar unidos, para ponernos de acuerdo. Sucede que llegamos a vivir en democracia de una sola ves, porque emigramos, sin embargo arrastramos nuestras viejas ideas y formas erróneas de comportarnos. En Cuba criticamos a los dictadores, pero aprendimos a ser como ellos, a imponer nuestro criterio a gritos, como algo personal, y somos muy malos escuchando al interlocutor.
Sucede que vivimos en una democracia ajena, que no construimos, en la que caímos de “flay” cuando emigramos y enseguida nos acostumbramos a la parte de cada cual tener su criterio propio, pero la parte difícil, la de lidiar con el que piensa diferente, esa parte, aun no la dominamos.
Para colmos en muchas ocasiones usamos la democracia en el peor sentido, para ir en contra del mas mínimo detalle en el que diferimos con el de al lado, y no hay quien nos mande a callar, porque “es nuestro criterio, es lo que pensamos, que para eso “vivimos en democracia”
Así las cosas, nos es muy difícil lidiar en contra de una dictadura perfectamente organizada bajo el criterio militar del “mando único” Mientras ellos tienen que hacer lo que ordena el jefe, nosotros, no sabemos utilizar la democracia en nuestro beneficio para combatir la dictadura.
Los cubanos debemos aprender a usar la democracia en nuestro favor, aprender a ser tolerantes, a ponernos de acuerdo en lo mas importante y dejar de lado los detalles que nos diferencian, a sumar a nuestra causa en contra de los dictadores a todo el que se les oponga en ves de restar a quienes les encontramos alguna idea diferente.
En el exilio, la gran mayoría de los cubanos quisieran una Cuba libre de los castro, sin embargo, la división causada en parte por agentes enemigos y en otra parte por quienes se muestran demasiado intransigentes, nos divide en muchas facciones. La única real diferencia debiera ser quienes están en favor o en contra de castro. Sin embargo hay otros factores secundarios a los que la mayoría les prestan demasiada importancia. Que si se debe negociar o no con los castro. Que si los jóvenes y recién llegados son el hombre nuevo comunista. Que si el que tuvo cargos en el castrismo, vino para acá porque es un defenestrado y no esta realmente arrepentido. Que si los viejos tienen mucho odio. Que si perdonamos o no perdonamos. Que si vamos o no de visita a Cuba. Que si mandamos o no mandamos remesas. Que si apoyamos o no el embargo. Que si Posada Carriles es un héroe o es un terrorista.
Señor, cada cual que piense lo que le la gana, pero si estamos en contra de los castro, debiéramos priorizar eso, y TOLERARNOS, llevar la fiesta en paz, en favor de un objetivo común, mas grande y mas importante. Tu no crees?

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